viernes, 31 de mayo de 2013

Restauración de estructura metálica

Intervención: decapado y marcas

 
Estamos trabajando en uno de los pisos del inmueble, decapando únicamente los marcos de las ventanas y columnas (interiores). Durante este proceso, salieron marcas en las columnas. Yo supongo que son números de inventario de las piezas traídas desde París. Se lee "Haut" en la mayoría seguido de un número o dos (de diferentes épocas u orígenes, dado que la tipografía es diferente). Las marcas han sido registradas (por mí) porque se cubrirán cuando se aplique el primario de zinc (es un Primer amarillo que brinda doble protección anticorrosión, de la marca Sayer Lack) y así quedan protegidas. Durante el decapado tuvimos cuidado con no abrasionar ni rayar las marcas. La verdad son muy lindas y me dio mucha emoción cuando se empezaron a notar. Son de estos regalos que da mi trabajo en donde se exponen, las registras y las disfrutas un ratito y se vuelven a tapar, sabiendo que ahí estarán por mucho tiempo "durmiendo" debajo de las capas de pintura hasta que se vuelvan a restaurar.




 

El proceso de decapado siempre se tiene que realizar con un cuidado especial, para no provocar marcas en el metal, que ya presenta marcas de origen y deterioro. Utilizando herramienta especializada, se retiran las capas de pintura utilizando removedor para pintura Comex teniendo contralada el área de aplicación y se retira hasta llegar a la capa de Primer más antigua que se encuentre. El metal, por ningún motivo debe quedar limpio o "como nuevo".

Ya teniendo el área "libre" de pintura, se asienta y limpia con thinner para eliminar cualquier residuo y partículas de polvo y dar paso a la aplicación del primario de zinc, que se está aplicando con brocha cubriendo por completo el núcleo metálico.
 
 
 
 
 

Se están trabajando varios frentes. En el área del Vips encontramos una placa metálica que cubre casi en su totalidad una columna. El acabado es como el del original, pero debajo hay yeso que cubre la superficie de la columna y también una tira perimetral de acero (original) lo cual es extraño. La placa se hubiera retirado si hubiéramos encontrado acero debajo (al principio pensé que era una intervención posterior a modo de injerto o protección) sin embargo sólo se registra y se tratará como el material original. Los marcos de esa ventana no son originales y es evidente por el Primer rojo que cubre la superficie (es reciente). En esa zona hubo una intervención para ajustar el nivel del piso y probablemente (para variar una intervención desafortunada y poco respetuosa) se sustituyeron las piezas originales para adecuarse al uso del espacio. En mi opinión, situaciones como estas siguen demostrando negligencia en el acercamiento a un inmueble antiguo. Es importante entender el uso que actualmente se le da a un inmueble, pero también es importante respetar su historicidad.
 
Particular de la placa metálica aparente
La misma intervención (otra placa) fue descubierta en el decapado en el último tramo de la misma fachada. Este "injerto" cubre una superficie de yeso, no metal y se sostiene por tornillos no antiguos. De todas formas no me explico el por qué? ¿Por qué no hay metal debajo si en el exterior tenemos la estructura metálica? ¿En qué época se realizó esto?
 
Sobre el primario de zinc se aplicó, en La Capilla del Arte, pintura verde igualada al original.
 

Las marcas

Les dejo fotos de las marcas. No hay mucha explicación. A mí me parecen muy lindas y me encanta ver cómo van saliendo en cada travesaño y en cada columna. No todas son legibles en su totalidad, pero ahí están y es importante reconocerlas como parte de la historia.
 


 
En cuanto a las molduras de metal art nouveau, también se realizará el mismo proceso, en fachada. La próxima semana empezamos. Va a estar muy interesante.

sábado, 18 de mayo de 2013

Entrevista con la restauradora madrileña Noemí de Diego España

Aquí les dejo una entrevista más. En este caso es la restauradora (y gran amiga) Noemí de Madrid. Con ella compartí el gusto y el interés por la parte de la conservación, realizando juntas gran cantidad de re entelados (aprendimos técnicas que en México no se usan porque no se conocen, del gran Maestro Gastone). Con Noe, o "Chula" como nos decimos, también tengo la suerte de compartir una gran amistad que ha durado diez años a pesar de la distancia. No sólo es una gran restauradora, sino que es de mis personas favoritas, siempre con una sonrisa en la cara y una visión diferente de ver las cosas...es de las personas que siempre te inyectan alegría y es siempre una gozada estar cerca de ella.
 
Como restauradora, puedo decir que es excelente y que tiene mucho que enseñar.






¿Después de terminar la carrera en Italia, cómo empezaste a trabajar en España? ¿Fue difícil? Explicar...
Lo cierto es que fue casualidad encontrar mi primer trabajo de restauración. Mirando la sección de empleo de un periódico en el que no es normal encontrar este tipo de trabajos, vi un anuncio en el que buscaban restauradores, llamé y me dijeron que si podía ir a Hellín un par de días después. Tuve que buscar en Google maps dónde estaba Hellín pero a la semana siguiente estaba trabajando así que creo que hace seis años era fácil encontrar trabajo sin contactos ni experiencia en el sector.

¿Te especializaste en pintura sobre tela y madera pero estuviste restaurando papel...cómo aprendiste, cómo fue el proceso y qué diferencia hay con las telas? Explicar a detalle por favor
Para restauración de papel hice un curso en la escuela de Arte & Antigüedades de Madrid con profesores de la Biblioteca Nacional principalmente. Pero a quien considero mi mentor y amigo es a Alberto Martínez Madruga, que me enseñó sus secretos restaurando papel, piel y pergamino en su taller.
Acostumbrada a tratar con pintura en tela y tabla, al principio necesitaba concentrarme en los movimientos sutiles, firmes y a veces rápidos que exige el papel en cada proceso, a eso y a levantar la vista de vez en cuando del trabajo y mirar lo más lejos posible por la ventana porque los ojos duelen más que haciendo rigatino!.
Se siguen los mismos criterios y pasos que en tela, lo principal que cambia son los materiales, eso te permite realizar algunos procesos de modo distinto. Por poner algún ejemplo: una limpieza en profundidad si la obra lo permite puede ser por inmersión del papel, pergamino o piel en una mezcla de base acuosa tras aislar previamente decoración y escritos pues normalmente reaccionan con el agua; un injerto te puede permitir rebajar el borde de la falta del soporte original y el del injerto para que se adapten mejor; el “re entelado”, se puede hacer incluso por las dos caras para, entre otras razones, aislar y dar consistencia a la obra sin perder la visión de sus detalles por la transparencia del adhesivo y papel que usamos para hacerlo; una falta pequeña se puede rellenar con pulpa de papel con adhesivo, no se usa estuco al no ser que la obra lo lleve en sus decoraciones por ejemplo.

¿Te has visto envuelta en algún caso de restauraciones incorrectas que te haya hecho cuestionar tus principios como restauradora? Explica...
 
La que más recuerdo fue una escultura de un paso de Semana Santa  que se repintó con pintura industrial por mejorar su estética tras la “restauración”. La superficie del manto, tras quitarle una capa de pintura industrial, mostraba otra muy adherida y de aspecto similar a una piel de rinoceronte. Ésta dejaba entrever otra capa pictórica debajo pero por la falta de tiempo como excusa, se decidió poner otra de pintura industrial para intentar disimular el desnivel.
¿Cuál es la obra más difícil que te ha tocado restaurar y por qué?
Un libro de 1534 de 40 x 28 cm que tenia muchas faltas de soporte por lepismas en las tapas y todas las hojas.
Una a una, en total 642 hojas creo, me centre en la recuperación estructural del papel teniendo en cuenta el poco uso que la familia propietaria daría al libro y los medios que yo tenía. Aún así me llevó nueve meses desde la limpieza superficial hasta la recuperación estética del oro de las tapas. Fue una de las restauraciones en cuanto a injertos más larga y meticulosa que hice hasta el momento.

¿Qué opinas de Cecilia Jiménez y la "restauración" del ecce homo?
Que es un claro ejemplo de la situación de la restauración en España pues en cuanto al reconocimiento de la profesión y respeto por el patrimonio, aquí se sigue pensando como en los años 90. Podemos avanzar en el campo de la investigación, pero seguirán pasando estas cosas o peores mientras quien custodia la mayor parte del patrimonio siga pensando que restaurar es como pintar la pared de la casa o que si les invitan a comidas de 100€ ellos firman como funcionarios del Estado cualquier restauración.

¿Qué materiales diferentes a los que utilizabas en Italia usas ahora en España o usaste? ¿Cuáles recomiendas y para qué cosa en específico?
Por ahora no he usado materiales distintos.

¿Si pudieras escoger una autor cuya obra restaurar, quién sería y por qué?

Seguro que el hormigueo en el estómago al tocar cualquier obra de los reconocidos como grandes maestros sería mayor, pero lo cierto es que descubrir en una restauración cada técnica y material, desde un clavo del bastidor hasta el último barniz, tanto química como estéticamente, para mí es tener en mis manos otra página más de historia y me emociona siempre.

miércoles, 15 de mayo de 2013

Restaurando un inmueble art nouveau

El edificio de la Ciudad de México en Puebla

Particular de la fachada
 

El inmueble, cuya historia es difícil de encontrar, está ubicado en el centro histórico de Puebla. Muchas veces pasa que un edificio como este pasa un poco desapercibido (este tiene un Vips en la planta baja y alberga las oficinas de una importante fundación en los niveles superiores, así como la llamada "Capilla del Arte") por el uso actual, dejando pasar por alto su belleza.
 
El edificio tiene decoraciones art nouveau en la parte superior de la estructura metálica que fue traída desde París y construida por Schwartz&Meurer. http://www.puebla-mexico.com/porfirian-architecture-a-little-bit-of-paris-in-puebla/
 
Así lucía el inmueble cuando era Fábricas de Francia
 
 
En este proyecto de intervención, la parte que le corresponde a "restauración" (es decir, a moi) es el 60%. Contempla la intervención de la estructura metálica en fachada (columnas y decoraciones art nouveau) y por dentro del restaurante y de la Capilla del arte en los marcos de las ventanas, con el fin, también de lograr poner en funcionamiento las "cortinas" metálicas que cierran los ventanales. También la restauración de las molduras (probablemente argamasas) y de un portón de madera.
 


 
 
 
Como siempre, un proyecto de esta magnitud y complejidad representa un reto...y también, como siempre, tengo la oportunidad de aprender mucho. Además me encanta el art nouveau, así que poder estar interviniendo este inmueble es como un deseo cumplido.
 
Así que empezamos, equipo de restauración y equipo de obra civil, a trabajar juntos...
 




Particular de la fachada de la Calle 2 Norte

El deterioro que presenta el inmueble es el que normalmente está presente en un edificio expuesto a factores ambientales y humanos y al paso del tiempo: fisuras y grietas en la piedra y en la estructura metálica, faltantes de en placas y molduras, golpes, graffitis, escurrimientos, deyecciones, presencia de materiales ajenos (chicles y basura), manchas provocadas por la contaminación, desprendimiento de capa pictórica, escamas en piedra, desprendimientos, movimiento de piezas, afectaciones por negligencia de los usuarios, instalaciones eléctricas mal colocadas y manchas de humedad.
 
Afortunadamente no presenta daño estructural.


Graffitis

Fisura en la fachada

Particular de pérdida de capa pictórica en herrería

Desprendimiento de material (no original), pérdida de capa pictórica y faltante de placa

Deterioro en la capa pictórica de una de las columnas metálicas

Placa metálica en la base de una de las columnas










 

lunes, 29 de abril de 2013

Entrevista con la restauradora vasca Ainhara Aramberri Garayoa

Les tengo otra entrevista con otra gran restauradora con quien también estudié en el I'stituto per l'arte e il restauro Palazzo Spinelli.
Ainhara y yo casi siempre trabajamos en equipo desde el principio y compartíamos el gusto por la clase de conservación y trabajamos la reintegración cromática y el resane de varios cuadros, así como las vacas del Cow Parade Firenze.
Puedo decir, que aunque nunca me gustó la reintegración cromática, aprendí mucho de ella, que, como Luisa, se le dio desde el principio así que formábamos un muy buen equipo porque a mí siempre me ha gustado mucho resanar. En Italia resanamos con stucco, elaborado con blanco de España y cola de conejo, no se usa cera como aquí. La ventaja del uso de este material es que se logra un mejor nivel y la imitación de superficie (que no se hace en México).
 
Fue también, para mí, un honor trabajar con una restauradora de tan buen nivel y cuyo trabajo siempre superó el nivel de lo que normalmente se nos pide. Además de haber sido mi compañera de piso casi tres años, a la cual considero una hermana, es una grande en esta profesión.


Ainhara restaurando una de las vacas del Cow Parade Firenze
 
 
Les dejo la entrevista:
 
Natalia: ¿Por qué decidiste estudiar restauración de arte?
 
Ainhara: La verdad es que la pasión por la restauración la descubrí tarde. El arte me ha gustado siempre, creo que lo he heredado de mis padres, pero siempre pensé que haría algo más teórico. Empecé mis estudios en historia del arte imaginando una vida como profesora o conservadora pero mientras hacía unas prácticas en la pinacoteca de Siena, tuve la suerte de conocer, observar y colaborar con el restaurador del museo. Me cambió la perspectiva que tenía del arte. Fue apasionante ver cómo una obra de arte revive en manos de un restaurador. A pesar de que el mismo restaurador intentara convencerme de que no me dedicara a esto porque moriría de hambre empecé mis estudios en restauración ese mismo año.
 
Natalia: ¿Cómo empezaste tu carrera profesional?
 
Ainhara: Mi carrera profesional la empecé supongo que como la mayoría de las personas, de prácticas. Empecé trabajando en el laboratorio de una de mis profesoras. Mucho trabajo y poco dinero pero aprendí a moverme un poco en este campo. Me enfrenté a grandes dudas y miedos ante la posibilidad de dañar una obra de arte pero adquirí cierta seguridad a medida que pasaban los meses. Estuve un año más o menos, hasta que una amiga me llamó diciéndome que su jefe necesitaba gente para un proyecto y si me interesaba. Así empezó todo...
Natalia: ¿Cuál es el trabajo más difícil o interesante que te ha tocado?
 
Ainhara: El trabajo más interesante fue el retablo de la ermita de San Roque en Hellín. No sé si fue el más difícil pero sí el más complicado. Al principio pensamos que sería un trabajo fácil. El párroco nos pidió que diéramos una capa de pintura al retablo y que doráramos algunas partes. El retablo no tenía ningún valor y el párroco no tendía dinero para encargar uno mejor, así que nos pidió que hiciéramos lo posible para mejorar su aspecto. Supongo que por costumbre decidimos, a pesar de todo, hacer unas catas y casi se me cae el bisturí de la emoción cuando vi restos de oro debajo de al menos cuatro capas de pintura y yeso. Al final resultó que lo que teníamos ante nosotros era un retablo maravilloso del S.XVI. La semana de trabajo se alargó durante meses, tuvimos que desmontar todo el retablo para trabajar mejor y para sacar a la luz las pinturas murales que encontramos detrás de capas y capas de pintura pero mereció la pena.
 
Natalia: ¿En tu opinión por qué crees que se siguen haciendo malas o desafortunadas intervenciones?
 
Ainhara: Porque restaurar cualquier tipo de obra de arte requiere tiempo y dinero y muchos prefieren ahorrar para sacar un mayor beneficio. Usando métodos más rápidos o económicos incrementan sus ganancias. Además en estos últimos años han salido al mercado muchos productos nuevos que pueden ser usados como sustitutivos de los materiales tradicionales que, a pesar de que no den los mismos resultados, a la larga son más fáciles de usar y no se requiere mucha manualidad.
 
Natalia: ¿Cuál es la importancia de nuestra profesión?
 
Ainhara: El arte es parte de nosotros. Nos ayuda a conocer nuestro pasado, es una forma de expresión y mueve millones de euros al año (museos, coleccionistas privados, subastas...). Conservar y restaurar nuestro patrimonio artístico nos ayuda a estudiar y entender ese pasado y permite a las generaciones futuras disfrutar y aprender de ese patrimonio que ni no se hubiera restaurado se perdería.
 
Natalia: ¿Te has enfrentado a problemáticas en cuanto a metodologías que te piden y crees que no deberían de ejecutarse así?
 
Ainhara: Si, claro. Creo que todo restaurador se ha encontrado en algún momento en una situación así. En muchas ocasiones el tiempo a disposición del restaurador es poco y casi siempre el presupuesto bajo, esto hace que muchos decidan usar unos materiales en vez de otros. La falta de estudios apropiados o la falta de experiencia son también, factores importantes. La verdad es que a mí me han pedido que haga de todo...engrapar un cuadro para que se sujetara, pintar en vez de reintegrar, usar materiales sintéticos en vez de naturales para acelerar diferentes procesos, cortar un cuadro para que encajara mejor...
Una vez me aconsejaron que mezclara el antipolilla y el barniz para poder así desinfectar y proteger con una sola pasada de pincel.
 
 
Aquí les dejo algunas fotos que Ainhara me envió de su trabajo...
 





Estas somos Ainhara y yo restaurando La Gloria de San Marcos en Florencia


sábado, 13 de abril de 2013

Entrevista a la restauradora italiana Luisa Castrovinci


Yo estudié la carrera en el Istituto per l'arte e il restauro Palazzo Spinelli. Además de tener grandes maestros, tuve grandes compañeras que se convirtieron en excelentes y admirables restauradoras de arte. Entrevisté a Luisa Castrovinci para compartir su experiencia en mi blog.
 
 
Luisa estudió artes plásticas antes de restauración. También, como yo, se especializó en pintura de caballete y ahora tiene su propio taller. No sólo es una de las personas más nobles que conozco, sino una de las mejores restauradoras con las que he tenido la suerte de trabajar. Lo que me impresionaba en la carrera era la manera en la que reintegraba estéticamente las obras, toda una artista. Además admiro su ética profesional, que vaya, es algo difícil de encontrar estos días.
 


 
 
 
Natalia: ¿Por qué escogiste restauración de arte como segunda carrera?
 
Luisa: Porque, cuando estudié artes plásticas, me di cuenta de poder tener capacidades para la restauración y siempre tuve un particular interés en esta profesión. Después de la escuela, tuve la suerte de poder trabajar en el taller de un restaurador en Sicilia y me dio la oportunidad de demostrar que podía dedicarme a esto. Me di cuenta que la carrera de restauración es la base pero que hay un abismo entre la misma y trabajar en un taller directamente. Desde ese momento, con esa poca experiencia adquirida, empezó mi aventura en esta profesión. Hoy me siento feliz de poder dedicarme a esto y muy afortunada, además de estar orgullosa de los resultados obtenidos.
 
Natalia: ¿Por qué crees que siguen ocurriendo las malas intervenciones? (Le pregunto esto porque me he enfrentado a la impotencia que es ver que se llevan a cabo "desafortunadas" intervenciones, como he mencionado en otras entradas y quería saber en Italia qué pasa).
Luisa: Me he dado cuenta que son varios factores:
1. La mala preparación profesional o el escaso conocimiento aplicado
2. Negligencia (cuando como restauradores creemos que podemos intervenir cualquier material y no somos conscientes de poder provocar daño irreversible)
3. El no tener como prioridad la reversibilidad de las acciones aplicadas, el reconocimiento de la obra de arte y el respeto por la misma
Natalia: ¿Por qué algunos restauradores no siguen los principios básicos de la restauración?
Luisa: Porque, para empezar, muchos tratan de reducir costos en materiales, lo cual lleva a aplicar sistemas impropios y metodologías poco éticas. Así es como un restaurador se olvida del objetivo de su trabajo y la responsabilidad que conlleva. Otros, simplemente no tienen interés en seguir al pie de la letra lo aprendido y prefieren "ahorrar tiempo".
Natalia: ¿Cuál ha sido la obra más difícil que has restaurado y por qué?
Luisa: La última pieza que restauré. Madera tallada con hoja de oro. Fue muy complicada la restauración debido al estado de conservación de la pieza, el ataque de insectos dejó bastante daño y las lagunas eran muchas, sumándole lo difícil y complejo que es la aplicación de la hoja de oro y la reintegración a tratteggio del mismo.






 
La página de Facebook de Luisa es Arte e Restauro di Castrovinci Marialuisa
 
(Cara Luisa, lo so che questa intervista é in spagnolo, ma voglio dirti che ho scritto che sei una delle persone piú belle che ho mai conosciuto e una delle migliore restauratrici con cui ho avuto la fortuna di lavorare. Grazie per essere nella mia vita.Ti voglio tanto bene)
 
 
 
 
 

 

martes, 19 de marzo de 2013

Intervención del ex convento de la Inmaculada Concepción

Intervención del inmueble histórico que alberga un hotel


El hoy Hotel Quinta Real Puebla ocupa el inmueble que, en el S.XVI fue el Convento de la Inmaculada Concepción y se inauguró la semana pasada después de la remodelación que duró poco más de dos meses. La remodelación fue un trabajo conjunto y no cabe duda que el resultado fue muy bueno. El aspecto del ex convento cambió por completo, la letura es elegante y de clase. Se logró resaltar aún más la belleza de este inmueble. Yo fui la responsable de la decoración y la restauración en este importante proyecto y me encantó ser parte del mismo por lo que implica. Por cuestiones profesionales y personales fue increíble poder formar parte del cambio positivo que se realizó. Como siempre he escrito, trabajar en obra y ver cómo se van ejecutando las acciones desde el día uno y ver cómo queda el inmueble el útlimo día, no tiene precio.
 
El inmueble durante la intervención

Historia del inmueble y su orden religiosa

 
El Camino Real se encuentra ubicado en pleno corazón del centro histórico de la Ciudad de Puebla, en la calle 7 poniente entre 16 de septiembre y 3 sur, conocida hasta 1601 como “Calle del Hospital de Ntra. Señora de la Limpia Concepción” (nombre que tenía por el Hospital de San Juan de Letrán)  y cambia a “Calle de la Limpia de la Concepción”, dando crédito ya únicamente al convento.
 
En 1956 es reconocida la orden de las Clarisas Concepcionistas en la Ciudad de Puebla y establece en sus estatudos que no recibirían a mujeres mulatas ni mestizas ni indias, sino sólo blancas que probaran su pureza de sangre española. Ese mismo año, se fundó el templo que da servicio al convento. La iglesia original tuvo una pieza baja hasta la construcción  de la definitiva, consagrada en 1617, que sin embargo tuvo la última modificación en 1732 cuando fueron cambiados los techos de madera por bóvedas de cañón y cúpula.
Este convento llegó a ser uno de los más ricos y poderosos de la ciudad y fue muy reconocido por su coro. En 1732 se abrió el área de cúpulas y del coro de la Iglesia de la Concepción, adquiriendo esta agrupación un gran auge también en el país. Hacia 1765 abarcando ya toda la manzana interior, la orden de las Clarisas Concepcionistas, es reconocida por la Corona Española. Para este momento la Orden ya contaba en su patriomonio más de una tercera parte de los títulos de propiedad existentes de la ciudad.
 
Con la promulgación del Decreto de Exclaustración emitido por el entonces Presidente Benito Juárez, se abrieron las puertas del convento en 1856, para desalojar a las Concepcionistas, haciendo entrega él mismo, del convento al General Ignacio Zaragoza para volverlo cuartel militar que alojó al Ejército de Oriente y agardó el primer intento de invasión a Puebla por parte del Emperador Napoleón II. Durante la Batalla de Puebla, el convento jugó un papel muy importante como sitio estratégico, deteriorando notablemente la estructura del inmueble. Al contrario de otros inmuebles históricos de características similares, en 1903, el ex convento es devuelto a la Orden de las Concepcionistas (en mal estado arquitectónico y con afectaciones estructurales que hacen imposible prácticamente, su reconstrucción total). En 1932 la orden religiosa abandona definitivamente el lugar incrementándose su deterioro por la ocupación insalubre de familias que lo convirtieron en vecindad. Fue en 1988 que el arquitecto poblano Rodolfo Jiménez Brito, creó un fideicomiso y, con la participación de un grupo de inversionistas, inició la restauración del ex convento teniendo como primer proyecto un recinto para eventos sociales de alto nivel. 
 
En 1996 abre sus puertas como el Hotel Camino Real Puebla.
 
Existen todavía vestigios pictóricos de las diferentes épocas y las diferentes ocupaciones, que hacen de este inmueble, único y rico en histroria y belleza.
 
La orden religiosa de las Concepcionistas son una rama de la segunda orden franciscana. Fue fundada por la Santa Beatriz Meneses da Silva en 1484. Las Concepcionistas se constituyeron en Orden el 17 de septiembre de 1511 ("Ad statum prosperum"), cuando Julio II, a instancias del Rey Don Fernando, les aprobó una regla propia, que no era sino la de Santa Clara, con el privilegio de poseer en común y ciertas mitigaciones en los ayunos, a la vez que se establecía una clausura férrea y se hacía hincapié en la naturaleza competitiva de la nueva orden. El texto de la regla y de las primeras constituciones (1514) fue redactado por Fray Francisco de los Ángeles Quiñones, Vicario provincial de Castilla.
 
Sus características principales son: probreza en común, hábito blanco con capa azul, clausura perpetua y dependencia de los franciscanos de la Observancia, con quienes tendrían en común un mismo cardenal protector.
Particular de la pintura mural de la época en la que fue cuartel militar
 

La intervención

Los procesos que realizamos en el hotel se dividen en dos áreas: decoración y restauración/conservación.

Restauración de columnas de cantera

Aunque la propuesta original incluía la pintura mural del claustro (los arcos y diambulatorio), no se intervinieron. Esas pinturas sufrieron una desafortunada restauración en 1992 (se observan las marcas con la fecha sobre la pintura de los arcos, cosa que un restaurador NUNCA hace, debido a que nosotros no firmamos las obras, porque no las creamos, sólo eliminamos el deterioro). Pero no se tocaron en esta remodelación. Únicamente se restauraron las columnas de cantera del claustro.
 
 
"Reintegración cromática" realizada durante la intervención de 1992
 
Es evidente la capa de pintura original
 
Si, es necesaria la restauración de estas pinturas, debido a que se está desprendiendo el aplanado (y a su vez el color) en algunas zonas por la presencia de humedad. La restauración de los años 90's no respetó ni materiales ni color en el original y la recuperación del mismo es importante.
 
 
Las 28 columnas del claustro fueron intervenidas en el 2012 por personas de la Escuela Taller de Puebla. Durante esta "restauración" le aplicaron una capa de cemento dándoles un aspecto "apagado, blancuzco y deslavado" a modo de "pátina". Nuestra propuesta incluía, en un inicio únicamente, la eliminación de dicha "pátina" para recuperar la lectura estética tanto de las columnas como del espacio en general, debido a que, por su belleza, era el área prioritaria durante la remodelación.
 
Cuando nosotros eliminamos alguna capa que cubre algo, sabemos que abajo podemos encontrar varias cosas. Pasa con un barniz oxidado, con la suciedad acumulada en la superficie, con las pátinas...
 
Eliminación de "pátina" de cemento por medio de una limpieza química y acción mecánica
"Pátina" que cubría la totalidad de la superficie de las columnas
El retiro de esta capa de cemento fue realizado por medio de una limpieza en seco y una limpieza en húmedo con solvente.
 
Mientras fuimos eliminando la "pátina" me di cuenta que debajo eran muy evidentes los resanes de cemento que también fueron aplicados, razón por la cual se cubrió toda la superficie. Los resanes, como he mencionado, deben tener ciertas características, entre las cuales está el nivel y el material constitutivo. Con el fin de cumplir con nuestro objetivo, que era la recuperación de la lectura estética, decidí reintegrar los resanes con polvo de cantera igualando el tono. Las juntas no se sustituyeron ni se repusieron faltantes, debido a los alcances del proyecto, pero se logró la homogeneidad deseada en esta área.

Particular de los resanes una vez eliminada la "pátina". Estos resanes afectaban aún más la lectura estética
Una columna de cantera después de su restauración.

Decoración

 
Artistas plásticos trabajando en el claustro
Artista plástico durante la realización del elemento decorativo de los venados en puertas


Se necesitaba "vestir" de manera elegante el hotel, por el uso que en la actualidad tiene el inmueble. Así que las propuestas, que se realizaron (utilizando la paleta elegida para el inmueble) a mano por artistas plásticos supervisados por mí, están formadas por elementos decorativos de la época del convento (S.XVI) como lo es el anagrama mariano, las flores de acanto, entre otros.
 
Los elementos decorativos que propusimos fueron complementados por los proyectistas y los plasmamos en ventanas y puertas del claustro. Además realizamos un listón decorativo con flores de acanto en exteriores del primer y segundo nivel.
 
Espacios que muestran los venados y el listón decorativo con las flores de acanto
Particulas de la flor de acanto del listón


Decoraciones terminadas
 
 
Elemento decorativo terminado